Empezamos dando. Aprendimos a acompañar.
Al principio hicimos lo que pedía el corazón: llevar mercados, ropa, lo necesario para que una familia pasara el día. Y servía. Pero pasaba algo que nos removió: al mes siguiente, la necesidad volvía igualita. La ayuda calmaba el hambre de hoy; no cambiaba el mañana.
Entonces cambiamos de raíz. En vez de dar para el día, decidimos acompañar para la vida. Y pusimos en el centro a las madres cabeza de familia: esas mujeres que sostienen solas a millones de hogares en Colombia y que, con una mano en el momento justo, se vuelven el motor de cambio más fuerte de su comunidad.
Así nació nuestro plan, Madres Agentes del Cambio — hoy en lanzamiento de su primera cohorte: círculos semanales en el barrio, una Caja de Palanca propia, formación y emprendimiento, con el 80% de cada donación destinado a ellas.
